¿Te gustaría tener un equipo que fuese tan eficiente en su funcionamiento que, además de trabajar muy a gusto en él, resultaría difícil recordar la última ocasión que falló?
O más bien:
¿Te ha sucedido que, por ejemplo, en aquella presentación que ibas a ofrecer sobre tus servicios, el equipo no hizo lo que se supone debería haber hecho; su funcionamiento se hizo errático e impredecible, dejándote, en cambio, con una imagen de poco profesionalismo ante los demás?
Probablemente has vivido situaciones como estas:
-La "compu" no enciende.
-Enciende pero no se instala el sistema operativo.
-Enciende, se instala el sistema operativo pero Office no abre.
-Office abre pero no guarda las ediciones.
-De pronto, sin más, se apaga.
etc., etc., etc.
Todas estas experiencias son comunes, normales -hasta cierto punto-y puede que hasta entendibles. El problema es que eso no impide que paguemos el enorme desgaste que nos deja: estrés, escepticismo hacia la tecnología, sensación de poco control sobre el recurso, etc.
Por cierto, un amigo dice que las tres frases que más empleamos cuando nos referimos a la relación con nuestra computadora son:
-Tiene conflicto.
-No lo reconoce.
-Nunca me lo había hecho antes.
Parecería como si estuviésemos hablando de alguien muy temperamental y no de un aparato.
Y la verdad es que estas fallas tienen verdaderos costos para nosotros:
Emocionales: estrés en general.
Económicos: reparaciones, mantenimiento, poca efectividad en la entrega de resultados por los retrasos y por lo tanto menos clientes.
Administrativos: pérdidas irreparables de datos importantes.
Muchísimo tiempo perdido.
La mayor parte de estos costos entran en lo que llamamos costos ocultos: aquellos donde el impacto, por ejemplo económico, no es tan evidente o fácil de medir, aunque real.
Por tanto, desde mi punto de vista, la computadora adecuada debería tener al menos las siguientes características:
-Estabilidad para que disminuyan las probabilidades de dejarnos "tirados".
- Funcionamiento amigable, de modo que nos concentremos más en la parte creativa que en la operativa.
-Que no implique una curva de aprendizaje muy grande para que los nuevos recursos que se le añadan los incorporemos en menor tiempo y con menos esfuerzo.
Ahora bien, los dos tipos más comunes son Windows y Mac.
¿Cuál ha sido mi propia experiencia con respecto a las dos?
[caption id="attachment_459" align="alignleft" width="128" caption="PC"]
Te lo digo en pocas palabras.
El porcentaje significativamente más alto de los problemas que mencioné arriba y de muchos otros siempre, siempre, me los ha dado la pc.
Y la que se acerca muchísimo a la situación ideal que mencioné en el primer párrafo de este artículo indudablemente es Mac.
Cabe aclararte algo: no es cuestión de ser fanático de las cosas, personalmente no lo soy de las Mac, pero si lo que deseas es contar con algo que te permita trabajar y desarrollar tus proyectos de una forma más ligera, agradable y hasta divertida, creo que la opción es obvia.
En este enlace encontrarás información un poco más detallada que permitirá construirte una mejor opinión. Ojalá te sea útil.
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