Lo más común y deseable durante una "lluvia de ideas" es dejar que estas aterricen, evitando cualquier tipo de jerarquización prematura.
Se trata de capturar lo más posible los elementos que en ese momento consideramos relevantes, no importa que después reduzcamos los resultados.
Pero ya que este proceso termina, es crucial jerarquizar y reacomodar los elementos de modo que tengan una distribución entendible.