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lunes, 21 de junio de 2010

Tres buenos consejos para ser más productivo



¿Te gustaría alcanzar tus metas más pronto, con menos estrés y más control? Estos sencillos pasos te ayudarán a lograrlo de un modo simple.

La productividad no es más que una cuestión de hábitos, de cambiar los patrones instalados que constantemente nos hacen olvidarnos de nuestros objetivos, y si eres capaz de mudar tus hábitos los resultados llegarán de una forma más fluida.

Pero, ¿cómo cambiamos nuestros hábitos?



Con compromiso, atención y enfoque.

Veamos cómo podemos aplicarlo en tres situaciones diferentes.

1. Puntualidad.

Aparte de los beneficios que la puntualidad nos da (transmitir una imagen de responsabilidad y compromiso, tomar en cuenta y respetar el tiempo de los demás, etc. ) resulta que para ser realmente puntuales tenemos que estar con la atención muy puesta en la hora en la que nos comprometimos -por ejemplo a una cita de trabajo-. Siendo así, lo útil es repasar el tiempo que nos toma cada tarea que debemos hacer para estar a la hora y eso finalmente hará que seamos más conscientes de la inversión real de tiempo por partes y no en bloque.

Si checo el reloj mientras desayuno y aparte ya pronostiqué con anterioridad lo que durará el traslado es altamente probable que logre mi meta, pero por añadidura desarrollaré paulatinamente la habilidad de estar más presente en cada momento del día y eso me permitirá que me dé cuenta cómo invierto mi tiempo objetivamente.

No es difícil pensar entonces que quien sabe invertir su tiempo también sabe administrarlo ¿no crees? La administración es una buena herramienta para la productividad. Al ir adquiriendo la habilidad de tener control sobre el tiempo sabrás cómo distribuirlo inteligentemente en lo que necesitas hacer para lograr tus objetivos.

2. El tiempo aprovechado en los traslados.

Para quienes vivimos en las grandes ciudades, los traslados, sobre todo a las horas "pico", las de mayor tráfico, y el tiempo transcurrido en el coche o en el transporte público se nos hacen aburridos y eternos, pero a poca gente se le ocurre aprovecharlos.

Estoy seguro de que para quien desee capacitarse en algo, por ejemplo en algún idioma, estos momentos del día son momentos sumamente productivos.

Basta con preparar un cd para el coche o transferir a tu reproductor mp3 algunos lecciones de tu curso para poder avanzar en tu capacitación.

A diario veo infinidad de gente con sus reproductores y sus audífonos escuchando música, y no tiene nada de malo, pero si se utilizara parte de ese tiempo para aprender, lo adquirido nos haría más competentes y nos daría mejores oportunidades paulatinamente en muchas áreas de nuestra vida.

3. Aprovechar el teléfono móvil para algo más que hacer llamadas u oír música.

¿En cuántas ocasiones no te ha sucedido que en esos mismos momentos de tráfico de pronto te llega esa idea excelente, brillante y no cuentas con papel y pluma para poderla anotar y no perderla, o recuerdas algún pendiente que estaba a punto de borrarse de tu memoria y que sabes que es importante, o a lo mejor ese número de teléfono que viste en la calle y que es importante para tí. Esas cosas muchas veces ya no regresan, o lo hacen mucho tiempo después.

¿Sabías que en muchísimos casos tu teléfono móvil cuenta con funciones que evitarían perder ese dato importante? -agenda, bloc de notas o grabadora de voz-.

Cuando hago estas observación a mucha gente, entre ellas a las personas que en ese momento estoy entrenando, por lo general reaccionan con sorpresa, con un gesto de "no se me había ocurrido".

Para mí la explicación es sencilla: puede estar el recurso o el contexto, pero la única manera de colocarse en la posibilidad es practicando el hábito que pueda sacarle provecho a esas oportunidades.

Suena quizá muy simple pero el hábito de la productividad es sumamente poderoso.

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