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domingo, 25 de julio de 2010

Productividad personal. ¿Por dónde comenzar?

PlaneaciónLa productividad personal es quizá una de las mayores inquietudes en nuestra época. Tantos cambios en el ámbito laboral y económico nos están obligando a desarrollar nuevas habilidades y a incorporar nuevos conocimientos para poder salir adelante. Pero de pronto nos damos cuenta que no somos tan eficaces como quisiéramos y que los cambios necesarios para lograrlo son muchos. ¿Por dónde empezar?





Primero valdría la pena saber qué entendemos por productividad



Apenas me propuse escribir sobre este tema  y esta pregunta básica me saltó  inmediatamente. Muchos de nosotros estamos ocupados en ser más productivos pero qué significado debería tener para nosotros la productividad.

Para encontrar una respuesta satisfactoria establecí que mi productividad personal debería incluir las siguientes condiciones:

  1. Ofrecerme un beneficio tangible y deseable.

  2. Ser realizable.

  3. Ser simple, inteligente y amigable.


De hecho al involucrar la búsqueda de un beneficio deseable podemos estar más dispuestos a cambiar nuestros hábitos, el cual es uno de los desafíos más difíciles que enfrentamos día con día.

Descubrí también que, a pesar de ser una palabra muy utilizada en nuestra vida cotidiana, no contaba con una definición que me diera un punto de partida, así que busqué cómo la definen la economía y la cultura empresarial.

Encontré dos rasgos que me parecieron útiles:

  • ¿Cómo se mide?


Como la relación entre la cantidad de bienes o servicios producidos y la cantidad de recursos utilizados.

  • Otro concepto útil es que productividad implica rendimiento.


Traduciéndolo a un uso personal me resultó más tangible hablar de beneficios en vez de bienes y servicios producidos. Mi definición quedaría así:

Es la cantidad de beneficios obtenidos entre la cantidad de recursos utilizados




¿Cuáles recursos?

En esta ocasión sólo abordaremos el tiempo. Entonces, se trata de encontrar una proporción óptima entre un beneficio que deseamos alcanzar y el tiempo invertido en lograrlo.

Visto así, el tiempo resulta ser un recurso y como tal necesitamos administrarlo: gestionarlo.

¿Cómo lo gestionamos?

Con planeación.

De hecho una de las causas de una pobre productividad es una planeación insuficiente.

Para ponerlo en términos simples, planear nuestro tiempo es como hacer la lista del super. Al elaborar la lista de las compras "gestionamos" nuestro recurso económico para evitar gastar más de lo necesario o en aquello que no necesitamos en ese momento; es decir priorizamos y seleccionamos destinar el recurso en lo verdaderamente relevante para el momento y en la situación en la que nos encontramos.

Otro aspecto importante para  tenerlo en cuenta es que un plan existe cuando está escrito, cuando has vaciado las tareas de la cabeza.

¿Por qué vale la pena anotarlo, aterrizarlo?

Porque nuestra memoria es ineficiente. Anotar la tareas aclara las cosas y permite a la planeación tener un buen soporte: un mapa del terreno. De ese modo resulta claro cuándo y en qué momento se debe hacer cada tarea específica.

Otro punto crucial es:

Si no pasas a la acción tu sistema de planeación o de gestión será inútil.

No nos podemos quedar en lo posible sino hacerlo realidad, es fundamental hacer que las cosas sucedan para obtener los resultados.

Conclusiones


El tema de la productividad personal es muy vasto e implica muchísimas cosas. Ya anteriormente lo he abordado, pero mi interés principal en todos estos artículos pasados, éste y los próximos es compartir herramientas valiosas.

Hablaré de recursos y métodos que pueden ir haciendo esa diferencia que deseamos.

Por último quiero hacer hincapié  en la necesidad de contar con una cultura de la productividad. Es una condición fundamental para que nuestras comunidades y nuestra sociedad mejoren. Pero la acción debe comenzar por uno mismo, por medio de la construcción de hábitos auténticamente productivos que, en primera instancia, nos acerquen a un bienestar personal para posteriormente compartir el beneficio con los demás.

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