Páginas

lunes, 2 de agosto de 2010

3 enemigos de la productividad. Conócelos y evítalos

Productividad

Dado que la productividad personal es un asunto de hábitos, resulta necesario conocer, entender y actuar ante aquellos obstáculos que impiden o retrasan la obtención de logros auténticamente satisfactorios.



Algunos de ellos son:


Falta de actitud


El diccionario define actitud como: "postura del cuerpo" y también como "manifiesta disposición de ánimo". Resulta muy claro, pero también implica "acción". Es decir, no podemos esperar resultados interesantes si no tenemos la actitud correcta; si no accionamos las tareas que nos lleven a donde necesitamos llegar.

Esa ausencia se manifiesta muchas veces en:

  • Dispersión.


Incapacidad para concentrarnos en tareas específicas.

Nos llenamos la cabeza de pendientes, de cosas por hacer, pero no terminamos de ocuparnos en una sola. Nuestra energía esta dirigida hacia todo y hacia nada en concreto.

  • Falta de enfoque.


Estrechamente relacionada con la anterior, nos impide realizar tareas específicas iniciándolas y concluyéndolas: una a la vez. ¿Para qué pretender abarcar mucho perdiendo inevitablemente el control?

  • Falta de sentido práctico.


A nuestro alrededor hay un mar de recursos disponibles. Muchos de ellos son tecnológicos, altamente útiles y con frecuencia muy económicos; otras son herramientas simples que nos acompañan todos los días, pero no las vemos como tales porque nuestra atención no está en eso.

El problema está en nuestra indisposición a utilizar estos recursos, a servirnos de ellos para mejorar.
Falta de disposición a probar nuevos procedimientos

Todo cambio de hábito implica inevitablemente una reeducación. Pero, por desgracia, es muy fuerte la tendencia, entre más edad se tiene, a evitar las etapas implicadas en cualquier aprendizaje.

Derivado de eso con facilidad padecemos una tolerancia cero al error por miedo al fracaso. En muchísimos casos vemos esto acompañado de una enorme impaciencia, inclusive en gente de edad madura.

Pienso que compartimos una idea errónea sobre el aprendizaje. Es común que la gente esté convencida, muchas veces apenas concluyó una formación académica, de que a partir de cierto momento en la vida ya no hay más que aprender.

El desafío que estamos encarando  -y de hecho es el mismo que ha enfrentado el ser humano desde su aparición en la tierra- es el aceptar la necesidad de aprender siempre.

La vida no consiste más que en eso. Y además es fascinante, puesto que pone en juego nuestras habilidades y para ello no hay edad, no termina nunca.

Como dice el dicho:
No dejamos de jugar cuando envejecemos; envejecemos cuando dejamos de jugar

Indisposición al cambio

Quizá uno de los mayores misterios del ser humano es ese aferramiento a lo que nos impide avanzar; ese apego a tantas cosas inútiles, como si de adicciones se tratara.

¿Cómo se manifiesta?

  • En estar casado con una identidad inservible y autodestructiva.

  • En estar casado con ideas hechas, que con frecuencia ni nos constan.

  • En estar casado con el standard o con el statu quo, o con un momento o etapa de nuestra vida que ya fue.


Otro dicho muy acertado y multicitado, aunque no menos cierto:
La definición de locura es: Hacer cosas todos los días con el mismo procedimiento esperando que un día den un resultado distinto

Tomemos la firme decisión de vencer a estos enemigos y los cambios llegarán, inevitablemente.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario