En estos días iniciales del año te preguntaré ¿recuerdas aún tus propósitos de la cena del 31 de diciembre?
Si tu respuesta es afirmativa entonces te preguntaré también ¿les pusiste fecha de cumplimiento?
Y la última pregunta sería ¿ya comenzaste a trabajar en ello?
Ojalá las tres respuestas hayan sido afirmativas, ya que si falta una sola te aseguro que nada sucederá, y te verás en la cena del 31 de diciembre de 2011 haciendo vanamente tus nuevos o repetidos propósitos para el nuevo año.
Los tres enemigos de la realización de cualquier propósito
- El olvido
- Carecer de un plan
- No darle seguimiento
El primero es el más común, de ahí mi pregunta inicial.
Parece increíble pero casi siempre nos olvidamos de nuestros propósitos más profundos, y estos, definitivamente, deberían ser los más importantes.
La verdad, no vale la pena olvidar nuestros propósitos, porque en el fondo equivale a olvidarnos de nosotros mismos, y la factura resulta muchas veces impagable.
Cuando dejamos de ocuparnos de lo realmente esencial, la frustración, el desánimo y las incertidumbres destructivas se nos vienen encima como un gran tsunami.
Y después resulta que las oportunidades para corregir el rumbo comienzan a escasear y es más difícil escapar de esas "corrientes" tramposas que ponen en peligro mortal nuestro proyecto.
Todo por el simple olvido.
¿Te parece exagerado?
Hace ya varios años, justamente en una cena del 31, eso pensé exactamente. Sin embargo, justo en ese momento intenté recordar los propósitos que me formulé un año antes.
¡Ups!
No fue fácil. Lo único rescatable fueron retazos de algo medio hecho durante ese año que finalizaba.
Esto me hizo entender la necesidad de algo más que propósitos para que estos se lleven a la realización; es decir, necesitamos un plan para lograrlos.
En otras ocasiones ya he hablado de la planeación como una estrategia de la productividad. Y estoy seguro que se trata justamente de eso: de producir resultados en nuestra vida.
¿Por dónde comenzar?
Por no quedarse nada más en los propósitos y en aceptar que "un largo viaje comienza con un primer paso"
Y un proyecto se logra con pequeños pero continuos avance diarios.
Pequeñas acciones bien guiadas, día tras día
En la próxima ocasión te compartiré cómo la libreta de notas juega un papel crucial, invaluable, en el logro de nuestros objetivos. Y además nos regala muchas otras cosas que ni te imaginas.
No dejes de mantenerte en contacto.
Y mientras publico la siguiente parte ¿porqué no me participas tus impresiones sobre lo escrito?
Charlemos. De eso se trata.
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