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lunes, 20 de septiembre de 2010

Lo urgente siempre es más caro. Claves para evitarlo

stress

Seguramente te sucede muchas veces que, por razones muy variadas, necesitas resolver de pronto asuntos que no puedes dejar para más tarde. Y lo que sobreviene inmediatamente es la tensión provocada por tener que  reordenar tus actividades de ese día o de ese momento casi contra tu voluntad.

De pronto te das cuenta de las cosas a las que tuviste que renunciar por atender aquello que en su momento no tomaste en cuenta, por olvido, porque no era un compromiso que necesariamente te gustara o interesara, etc.

Pero aún peor, muchas veces reconoces volver a caer en un patrón que siempre te lleva a lo mismo y el cual desearías evitar.



Lo desagradable de lo urgente es que es sumamente demandante, inclusive hasta caprichoso.

¿Cuáles son los costos que trae consigo?


Son muchos, pero en este artículo hablaré de una condición de la que derivan bastantes.

Un rasgo clave de lo urgente es que reduce considerablemente tu margen de operación, te constriñe y todo lo que constriñe genera estrés.

Derivado de esto no cuentas con libertad para gestionar tus recursos; por ejemplo el dinero, debes canalizar lo que hubieras preferido destinar a otros compromisos.

También se reducen los márgenes de negociación, y en ella siempre existe la posibilidad de obtener un beneficio; sin embargo en lo urgente es posible que no obtengamos mucho, quizá nada.

Esta situación te tiene, como se dice popularmente "con los dedos en la puerta"

Entonces, ¿Qué podemos hacer para evitar llegar a ese punto?




Incorporar en nuestra vida tres hábitos simples y fáciles.

  • No postergar. A cada compromiso darle una fecha de realización y evitar lo más posible rebasarla.



  • Planeación. Organizar las tareas en algún formato que nos permita recurrir a él cuantas veces sea necesarios para tener siempre el control de todos los compromisos  adquiridos.

  • Anotar inmediatamente cualquier tarea asumida. La memoria no es muy confiable, de tal modo que esto nos permitirá evitar el principal riesgo: el olvido.


Recursos a la mano de todos para alejar ya no sólo lo urgente, sino las desagradables sensaciones que lo acompañan: ansiedad, abrumamiento, mal humor, etc.

Vale la pena incorporarlo.

Imágen que ilustra la portada bajo licencia Creative Commons.

Autor: Alan Cleaver

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