Éste es uno de esos temas que da para mucho. Y no porque me interese quedarme sólo en reflexionar sobre el asunto, sino debido a que es un auténtico hábito en nuestros países hispanohablantes.
Sin embargo su práctica no deja de tener nefastas consecuencias para la imagen y éxito de las empresas, del tamaño que sean.
De hecho ya he abordado el asunto en otros artículos pero en esta ocasión me interesa hablar de un aspecto crucial de este tema: ¿cuál es el origen de este error?
De acuerdo, aún no he dicho de qué estoy hablando.
Pues del correo basura, también conocido como correo no solicitado o spam.
¿Porqué regreso a este tema?
Porque no deja de estar presente todos lo días de mi vida, y estoy seguro que de todos los días de muchos que están leyendo este artículo.
Pero veamos, ¿qué entendemos por correo basura?
Para muchos seguramente es el correo recibido en su bandeja de entrada de algún desconocido, o de una empresa desconocida ofreciendo un producto o servicio jamás solicitado o que seguramente no necesitamos.
Ahora te hago una pregunta:
¿Y los correos recibidos ofreciendo un producto o servicio igualmente ajenos a nuestro interés o necesidad pero provenientes de personas conocidas?
¿para tí es o no es spam?
Te lo pongo de este otro modo:
¿Qué es lo que hace al spam ser spam?
¿El hecho de haber sido enviado por algún desconocido, o que se trate de una oferta no solicitada?
Queda claro, al menos para mí, que es el segundo.
Y entonces ¿Qué hacemos con los correos enviados por nuestros amigos o conocidos, o también los enviados por alguien a quien dimos nuestra tarjeta de presentación, o a lo mejor los enviados por el primo del cuñado de la tía de un amigo?
Por supuesto no pretendo entretenerte hablando de un asunto complicado, y hasta diría causa a todas luces perdida.
Podemos acabar, casi, con el correo spam clasificándolo como tal en nuestras opciones de correo -casi cualquier servicio de email cuenta con algo así: yahoo, hotmail, gmail, etc-.
Basta oprimir el botón indicado para enviar el mensaje a esa especie de hoyo negro, del que nunca saldrá, esperamos.
Pero, ¿qué hacemos con nuestros amigos?
Por habernos enviado alguna vez un mensaje así merecen el mismo destino?
No parece que haya una solución fácil.
Sin embargo, a donde te invito a reflexionar es a lo siguiente:
¿Qué sucede si somos nosotros mismos quienes llevamos a cabo esta práctica?
Como lo mencioné arriba, lo interesante y útil es entender cuál es el origen de este error.
- El no tener claro, ni remotamente, cuál es tu mercado objetivo, tu mercado meta o target.
- No saber interesar auténticamente y con una técnica acertada a las personas sobre tus productos o servicios.
- Creer equivocadamente que la clave es tratar de llegar al mayor número de personas para tener eventualmente el mayor número de clientes.
Pero, me pregunto, ¿Con el costo de que la gente comience a tratar tus correos con recelo?
¿Vale la pena?
Como dice un dicho del mercado:
Cuando todo mundo es tu prospecto nadie es tu cliente
Por ahora llegaremos hasta aquí.
En la segunda parte de este artículo veremos cómo evitar esta práctica y, sobre todo, como definir claramente tu mercado objetivo.
De ese modo, sabrás aprovechar una herramienta tan poderosa como es el marketing por correo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario