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domingo, 14 de noviembre de 2010

Hábitos clave para el emprendedor 2.0. Parte 1

Aprendizaje continuo para el emprendedor 2.0

Si ya de por sí la cultura emprendedora no cuenta con mucha popularidad, el emprendimiento relacionado con la red muchísimos menos.

Ambos, sin embargo, presentan el mismo desafío, entre muchos otros, y que muchísima gente no está dispuesta a afrontar: el aprendizaje continuo.



¿Razones? debe haber muchísimas, pero sospecho que la más común es la de pensar que solo se estudia hasta cierta edad: lo aprendido debe servir para el resto de nuestra vida.

Probablemente esta idea se popularizó en épocas donde los cambios no eran tan frecuentes. En el momento presente eso suena más a suicidio.

Por allá de los cincuenta y sesenta del siglo pasado, la aspiración, sobre todo de la clase media, era la enseñanza profesional: tener el título de licenciatura.

Y eran muy pocas las personas que aspiraran a títulos de maestría o doctorado.

A principios de los ochenta, contar con título de licenciatura al menos te permitía conseguir un empleo, inclusive en la academia misma: mal pagado pero empleo al fin.

Ya para entonces era muchísimo más popular la aspiración a la especialización, pero todavía era opcional.

Hace poco me enteré de la tendencia creciente en las universidades a sólo aceptar aspirantes a la planta académica que cuenten con alguna especialización, y para dar sólo clases de licenciatura.

¿Esto qué nos dice?


(Al margen de ver que la enseñanza académica hizo crisis hace mucho, por lo menos a mí me queda claro)

Se muestra obviamente que los cambios son cada vez más rápidos y la urgente necesidad de incorporar continuamente nuevos conocimientos.

Emprender en un mercado cada vez más globalizado exige mayor capacidad de adaptabilidad a los cambios, con más y mejores herramientas. No para aguantar los embates sino para aprovechar más inteligentemente las oportunidades.

Seguramente facilita afrontar el desafío el incorporar el aprendizaje continuo como hábito, como algo cotidianamente asumido, y que exige, por ende, abrirle un espacio permanente en nuestra vida.

Las resistencias las veo todo el tiempo: "eso huele a mucho trabajo" "ya no estoy para eso" "es que a mí eso no se me da", etc.

Pero quien se ponga las pilas adquirirá una capacidad única, y que definitivamente no se construye de la noche a la mañana. Demanda disciplina, paciencia, compromiso y aspiración sincera a dar lo mejor.

Además, aprender es una aventura excitante y enormemente gozosa.

Amplía nuestros horizontes derribando nuestras propias autolimitaciones y posibilita vivir cada día como algo alejado de la monotonía: algo extra-ordinario.

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